miércoles, 21 de abril de 2010

Detrás de la puerta

Lo confieso. No he dejado de hacerlo. Siempre a escondidas, cuando nadie me ve, lo he seguido haciendo todo este tiempo. Todos y cada uno de los días de todos estos años, sin excepción.

Lo sé, es terrible. Por eso me escondo, lo oculto. Que pensarían si me vieran haciendo tal aberración. Quién se lo podría imaginar. Quién me podría comprender. Quien me podría aceptar, quién me podría no juzgar.

Nadie. Es imposible. Es de esas cosas que solo te atreves a hacer cuando tienes la certeza de que nadie te ve, cuando tienes la puerta cerrada, con el pestillo echado, y estás solo en casa. Porque de otra manera, si te pillaran, sería demasiado vergonzoso. Es algo tan deleznable, que ni siquiera lo dices en alto, porque si te lo callas, parece menos real, parece que no existe, que no ocurre, que no pasa. Solo oírlo, aunque sea de tu propia voz, te ruborizaria, y te asquearía. Pero en el silencio, en la oscuridad, se hace más llevadero, se diluye. Parece que si no lo dices, nunca ha pasado.

Y piensas, que quizás, si lo dejás ahí mucho tiempo, un día, por arte de magia, dejará de ser real de verdad. Desaparecerá. Se te olvidará. Y dejarás de hacerlo. Y dejarás de atormentarte por ello.

Pero nada más lejos de la realidad. Es como meterse completamente debajo de las sábanas cuando creemos que hay un monstruo en la habitación. Es como montar una fiesta de máscaras habiendo un asesino en serie suelto por el típico instituto americano de las pelis. Es algo como eso. Es algo ridículo. Solo que en este caso, es peor. En este caso, el monstruo, es de verdad. En este caso existe. Y, si le das la espalda, te aseguro, que te comerá.

Te lo digo por experiencia. Y si no sabes de que te estoy hablando, entonces, deberías darte la vuelta ahora mismo.

lunes, 19 de abril de 2010

"Te quiero"

El amor duele porque la gente no sabe lo que es. Y como la gente no sabe lo que es, no sabe cuando quiere, o cuando deja de querer. Y se rompen expectativas, y se acaba mintiendo sin querer, y al final, todo malo. Todo, por no identificarlo.

Y se nota fijándose en los momentos en los que lo expresan. En los momentos en los que se dice el tan tópico "Te quiero". Tan sencillo, y tan mal dicho. Y es que no solo es tópica la expresión en si, si no que las situaciones en las que se presenta lo son aun más, y se convierte en algo desdibujado e irreal.

Está muy bien decir "Te quiero" en cada mensajito bonito que escribes. Esta bien decirlo dando un paseo un dia soleado de verano por el Retiro justo después de haberla dado un beso en los labios. Esta bien decirselo mientras, después de una noche romántica, la desnudas, descubriendo cada milímetro de esa piel blanca que temes como el primer día y que solo te sientes capaz de recorrer con una suavidad y adoración estrictas que unicamente se dedican a las cosas más bonitas. Esta bien decirla un "Te quiero" cuando, después de veinte minutos de más, la ves aparecer, resplandeciente, desentonando con cada rostro común y simple que sale del metro, y con una sonrisa dedicada que da sentido a los veinte minutos de más, y a los 20 años que llevas de vida. Está bien decir "Te quiero" antes, durante, y despues de un polvo de esos de los que incluso son capaces de darle una trascendencia que no se merece a aquella cancion de Alejandro Sanz donde cantaba eso de "es una experiencia religiosa".

Decir "Te quiero" en esas ocasiones, esta bien. Esta bien, pero es facil. Y lo fácil, no vale mucho.

Di "Te quiero" después de un punto y seguido en forma de portazo. Dilo en esos malos días suyos en los que la mandarías a tomar por culo por no hacerte ni caso. Dilo cuando te grita defendiendo una causa irremediablemente equívoca y defendida sin razón alguna. Diselo cuando te deja con el calentón porque ella decide cuando sí, y cuando no. Diselo cuando te ofende por no saber apreciar ese detalle que con tanto esmero habías encontrado para ella. Diselo cuando a ella se le olvida decirtelo.

Diselo, diselo con cada detalle y con cada gesto que de ella quieres, cumpla o no los ideales que se supone tiene que cumplir siempre. Diselo así, porque, decirlo cuando un puñado de hormonas recorre nuestro cuerpo, nos encoge el corazón, y nos corta la respiración...Lo hace cualquiera. Y tu, lo que quieres decirla, no es solo que la quieres, sino que la quieres como nadie puede hacerlo.

PD: En primera persona hubiera quedado mejor, pero tengo cierta tendencia a hacer ensayos a lo filosofico, algun dia lo cambiaré...

martes, 13 de abril de 2010

Hastío

Piensa en uno de esos dias malos, oscuros, frenéticos hasta llegar al caos perverso, uno de esos días que solo pueden recordarse grises porque los colores no quieren ensuciarse pintando tal aberración. Uno de esos dias que resultan casualmente fatídicos despues del cúmulo de despropósitos más inverosímil que te haya podido acontecer. Uno de esos días que simplemente son malos, porque sabias que asi seria desde el primer momento en el que fuiste consciente de que estabas en él.

Resumiendo. Piensa en un dia de putisima mierda, un dia insalvable en todos los sentidos, un dia feo, repulsivo. Todos hemos tenido ese tipo de dias. Y todos, alguna vez, sabiamos al levantarnos de la cama, que nos esperaba un dia asi.

Y es duro. Es duro madrugar, levantarse cansado, y hacer frente a este hecho. Es duro estar en la cama y despertarse al sonido de la alarma, una alarma que te suena más como un burlón y molesto pistoletazo de salida, un pistoletazo que marca el comienzo de una agónica carrera. Y por agónica no me refiero a competida, si no a que sabes que te caerás a mitad de ella y que el público se va a reir de ti, pero que acabarás aunque sea arrastrandote y sin voluntad, porque no hay otro camino, porque la tienes que acabar.
Es duro arreglarse delante del espejo sabiendo que la cara de asco no te la vas a dejar de ver en todo el dia, peines como te peines. Es duro desayunar, aunque sea solo media galleta María cuando estás en algo que te da tanto asco que casi quieres vomitar. Es duro salir por esa puerta, y pensar, que solo te acabas de levantar, que el dia acaba de empezar, que el refugio de tus sábanas lo dejas atrás, y que no podrás volver a él hasta dentro de lo que sabes te parecerá una eternidad.

Y más duro es, volver, y saber, que las mejores escasas 7 horas del día, son las que pasas dormido, hasta el dia siguiente, que será igual.

lunes, 29 de marzo de 2010

...

Le gustaba lo que veia. Era como algo sencillo, pero elaborado. Como algo bien hecho, redondo, cuidado, que no tiene detrás un esfuerzo exagerado que lo restrinja ni lo encadene, no, se notaba que era natural, libre, de esas cosas que las ves, y parecen fáciles, aunque sabes que no lo son, pero te lo parecen.

Era algo normal, algo que aparentemente cualquiera podría hacer, o daba esa sensación, pero a la vez transmitía algo que abrumaba, algo que hipnotizaba, algo que te sacaba de tu cuerpo y te hacía sentir cosas que ahí dentro no serían posibles.

La magia de su trascendencia residia en su tremenda simpleza. Era como ese tipo de cosas, tan pequeñas pero tan grandes a la vez, que no se pueden comprender, solo admirar, pero no importa. Aunque no se le pueda dar un nombre, un sentido específico, da igual, porque uno sabe al contemplarlo, que, simplemente, hay cosas que tienen que ser así, porque tienen que ser así, y no hay más. Y te sientes tranquilo. Por eso no hace falta comprenderlo. Se comprende solo, son cosas que tienen sentido por si mismas.

Y se te olvida lo que estabas pensando. Y se acaba. Pero su fugacidad es parte del encanto de este tipo de cosas, con su principio y su final. No necesitás más. Así es perfecto.

Cuando ella dejó de reir, él se dio cuenta de que no tenia ni puta idea de lo que le estaba contando su amigo desde hacia lo que a él le pareció una eternidad.

-¿Perdona, qué decías?

jueves, 4 de marzo de 2010

Bolsa de basura

Me hace gracia la gente que se llena la boca de palabras grandes y valores fuertes, llamativos y utópicos y como los defienden a capa y espada en conversaciones intrascendentales, para luego incumplir todos y cada uno de ellos en cada misera acción que hacen en su dia a dia.

Me hace gracia como la gente se apunta sin dudarlo a grandes actos solidarios casi obligados, pregonando además, que es lo lógico y lo correcto, y como luego, es imposible atisbar el menor rasgo de solidaridad hacia los demás en el resto de pequeñas y no tan pequeñas cosas que hacen.

Me hace gracia que la gente no se dé cuenta de hasta que punto se mienten a si mismos para cumplir con la deseabilidad social existente, y cómo cuando, estos mismos, defienden, por ejemplo, que el físico no es importante, una vez terminan de hablar contigo, vuelven junto a su grupo habitual, que, cosas de la vida, suele estar formado por gente guapa.

Me hace gracia como la gente comprende y resalta la dificultad y complejidad de su vida, sus consecuencias, y los actos que resultan de éstas, y como a la vez se ven capaces de juzgarte a ti por un acto o hecho aislado que, sin duda alguna, no puede tener otra explicación que la que es evidente, claro está.

Me hace gracia la facilidad con la que la fama precede a la persona, y como los rumores, las palabras, la necesidad de ponerle un nombre a las cosas, y la rapidez para juzgar de las personas, son capaces de volver negro o blanco toda la paleta de colores de cualquier cuadro, así, de un plumazo.

Me hace gracia como gentuza que esta a cien mil metros por debajo de tus pies es capaz de ignorar su propio hedor y su propia bajeza extrema y sacar valor para mirarte con repulsión,desdén o incluso superioridad, y que jamás se den cuenta de lo tremendamente irónico y gracioso del asunto.

La gente tendria que grabarse en video. Un dia entero. Una semana. Y luego verlo. Verse. A lo mejor asi se dan cuenta de quien son, y no solo del color de sus ojos o como esta su pelo hoy. Aunque creo que aun asi seria mucho pedir.

Cuanta gente dejaria de poder mirarse en un espejo si supieran realmente quienes son y no se creyeran solo lo que quieren ser.

Gracias a Dios, la gente normalmente solo usa eso, el espejo, para conocerse. Asi por lo menos, estan a salvo.

martes, 16 de febrero de 2010

Ella

No era nada superficial. Todo lo contrario. Se consideraba un tio que iba más alla. Que no miraba el físico, que eso no era determinante para él, que lo de fuera solo era un mero cascarón. "Vamos, si lo que nosotros vemos en realidad no existe, solo son ondas interpretadas por nuestro cerebro", le gustaba decir de cuando en cuando, yendounpocodelisto, yendounpocodemaduro, yendounpocomenosdegracioso, aunque, de qué artículo de qué revistucha del cual se acordaba solo vagamente y del cual había sacado su frase, eso, no se lo decía a nadie.
Tampoco creía en los flechazos o amores a primera vista, ni en nada que se le pareciera, claro.

El caso es que el tio estaba muy seguro de sus ideas al respecto. Y tenia suerte de que fuera asi, y que, casualidades de la vida, alguien feo como él, no le diera importancia al físico por razones grandes y abstractas que poca gente era lo suficientemente valiosa como para ver, y que no lo hiciera por necesidad o mecanismo de defensa, no, por eso no era. Seguro que no. Si él hubiera sido guapo, pensaría igual. Seguro que si.

Pero entonces apareció ella, y todo se fue a tomar por culo. ¿Que qué ella?. Ella, simplemente ella. Seguro que la conoces. Siempre hay una Ella. Todos tenemos una. No importa como seas, duro, frio, cariñoso, alto, bajo, o de otro planeta. Todos tenemos una Ella que mandó a tomar por culo todo lo que teniamos como seguro. Una Ella que sabes que es capaz de darte todo, o de destrozarte por completo, pero de la que nunca te esperas que te haga las dos cosas seguidas, no hasta que es demasiado tarde.

Esa Ella fue la que apareció. Él no estaba preparado, pero nunca se esta preparado para algo asi. Solo atinó a meterse dentro de sus ojos y girar la cabeza inconscientemente mientras ella pasaba por delante suyo, hasta encontrarse casi dado la vuelta al volver a la consciencia. En realidad, ni si quiera la habia visto bien. Le acababan de robar 5 segundos de su vida, no sabia que habia pasado, no sabia quien era, y no sabia que un monton de pilares en su cabeza se acababan de derrumbar ni sabia en ese momento el tiempo que le costaría barrer los escombros.

Entonces solo se dio cuenta de una cosa, y es que, hay cosas tan bonitas, que tienen que ser buenas por cojones

Version alternativa:

Nunca había sido superficial. Nunca, hasta que la vio a ella. ¿Que qué ella?

Ella. Solo Ella. Seguro que la conoces. Hablo de esa chica a la que más miedo tienes. Esa chica que sabias que te podia dar todo, o que podia quitarte mas de lo que tenias.

Esa chica que nada mas verte te roba las llaves de tu alma, esas de las que no tienes copia, y se las queda para siempre. Y te da igual, porque si no te las hubiera robado, se las habrias dado, deseoso de que las usara y entrara, a hacerte el hombre más feliz del mundo, o a destrozarte la vida, da igual, pero que las usara, porque quieres a esa persona dentro de ti, sea de la manera que sea

PD: Llevo tiempo pensando como hacer para que me quede bien, pero asumo la derrota y lo dejo asi, en un par de borradores mal puestos

martes, 9 de febrero de 2010

Agujeros de zapatillas

Las cosas se gastan de usarlas. Todas, siempre, continuamente. Pero eso no significa que dejen de cumplir su función. Acuérdate de esas zapatillas nuevas y preciosas que te compraste y que de usar tanto, tanto, acabaron sucias, mugrientas, rotas, con la suela despegada y un agujero en la punta del dedo gordo.

¿Pero las tiraste por ello? No. Seguían sirviendote para lo que servían. Las habias moldeado, eran cómodas, las conocías, habian pasado mas de 1 año junto a ti, habian huido, perseguido, corrido, saltado, tropezado, y se habian levantado siempre contigo. Te molestaba profundamente que tu madre insinuara que te obligaría a lavarlas. Con ellas no tenias que disimular, su suciedad era tu suciedad, y no habia nada que ocultar. No te avergonzaba ese agujero, porque ese agujero tenia razones e historias detras que tu y nadie más habia vivido. Ese agujero, ese vacio en medio de la zapatilla, lo habías hecho tú, le tenías un cariño especial, incluso te gustan mas con él que si estuvieran nuevas. Y las usaste hasta que tuviste que usarlas, ni más, ni menos.

Lo malo viene cuando uno cree que puede ignorar el desgaste que produce el uso sobre las cosas. Cuando uno cree que podrá jugar a ser Dios y, simplemente arreglarlas. Y poner un parche negro dentro de la zapatilla para que no se vea el calcetín asomar al andar. O echarle Superglú a la suela para que vuelva a quedar "perfecta". Pero el negro del parche no es el mismo que el de la zapatilla, y con el superglú ahora notas la suela desnivelada por la punta, y te jode un huevo y parte del otro. Y al final, tus zapatillas, ni son nuevas, ni son viejas, ni nada. Son un remiendo que estuvo destinado a fracasar desde el principio. Un simple quiero y no puedo.

Si no quieres una zapatilla vieja con agujero, te compras otra, pero pretender que el agujero no existe, es rídiculo.

PD: Esto estaba un poco en proceso, pero me fui a la calle y se me olvidó como queria escribirlo en realidad. Lo pongo, y quizá, algun dia me acordaré. Pero iba a molar mucho más, eso seguro.